¿Porqué el decrecimiento turístico?

Turismo masivo pinacoteca

Hace más de una década que investigadores y profesionales del turismo han puesto en evidencia la necesidad de apostar por un decrecimiento de la presión turística en determinados espacios afirmando que centrar el éxito de la actividad turística en el número de visitantes conduciría, y de hecho ha conducido, al desprestigio y decaimiento de la propia actividad.
En muchos de nuestros pueblos Fiestas declaradas de interés turístico, han perdido su “interés” y se han convertido en un homenaje al desmadre, al consumo compulsivo de alcohol y a las batallas campales, y eso hasta el momento se ve como un fenómeno irreversible a pesar del esfuerzo de los promotores y responsables que cuando han visto los efectos nefastos de la masificación, han apostado por limitar la participación apostando por la recuperación de “la esencia y la tradición” (un ejemplo aparece en el siguiente artículo titulado
 “El alcohol desvirtúa la fiesta de Os Caneiros en Betanzos”)

Apostar por el crecimiento sostenible en la actividad turística, por el control racional de la oferta, parece un planteamiento lógico, un planteamiento que es aceptado como necesidad cuando se refiere a monumentos materiales y espacios sensibles desde el punto de vista ambiental (la limitación a las visitas en las cuevas de Altamira podría servir de ejemplo del hecho socialmente aceptado).

En el artículo de El País-CC.AA titulado “El decrecimiento del turismo entra en la agenda política de Barcelona” se informa de la incorporación del concepto de decrecimiento al debate participativo previo a la definición de una nueva estrategia turística para Barcelona, con la intención de acabar con “la enorme presión que los turistas ejercen sobre las zonas más visitadas de la ciudad, lo que altera el ecosistema económico del entorno y empeora la calidad del espacio público”.
Tal vez, la iniciativa anunciada hace unos días por la Xunta de Galicia para la
 regular los alquileres turísticos de temporada vaya también en el sentido de apostar por el decrecimiento o expresándolo de manera más políticamente correcta por el crecimiento controlado de la oferta turística espontánea.
A través de este enlace se puede acceder al DECRETO 12/2017, de 26 de enero, por el que se establece la ordenación de apartamentos turísticos, viviendas turísticas y viviendas de uso turístico en la Comunidad Autónoma de Galicia.

En el citado artículo del El País, el profesor de la Facultad de Geografía e Historia de la UB, Xavier Font, afirma que “cuando se habla de temporadas turísticas la gente lo que valora como positivo es el crecimiento de visitantes … otras cifras como la ocupación o su calidad, que no tienen necesaria relación con la cantidad de turistas, son también muy importantes”.
En un sentido parecido, Jordi Ficapal, director del Observatorio de Turismo Responsable de la Facultad de Turismo de la URL, dice que “el decrecimiento es un gran tabú para el sector turístico. Crea un gran nerviosismo entre quienes trabajan desde la lógica del mercado y han basado el sector en el crecimiento continuado de visitantes”.

El debate está abierto, y creo que no solo para la ciudad de Barcelona.
Estamos ante una invitación a la reflexión, a plantearse si se debe trasladar la propuesta del decrecimiento a todos los eventos y todos los destinos turísticos, a definir qué tipo de turismo queremos.

 

José Ángel Sánchez López

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