Playas de Galicia: Bandera Azul 2018 en la provincia de A Coruña

Bandera Azul 2018.jpgEn el mapa interactivo Galicia: las Playas Bandera Azul 2018 en la provincia de A Coruña, se identifican las playas galardonadas con el distintivo de Bandera Azul en la provincia de A Coruña en el año 2018.
Es un sencillo mapa creado, por I+desarrollo Local, en Google My Maps que ofrece información individualizada de cada una de las playas Bandera Azul de la provincia coruñesa y con el que, utilizando la herramienta “como llegar” que ofrece la aplicación, podemos conocer la ruta que seguir, desde nuestra ubicación o desde otro punto que definamos, para llegar a la playa elegida.

Al pinchar sobre el icono “Bandera Azul” obtenemos información sobre las características de cada arenal galardonado; accedemos a una sencilla ficha en la que se muestra el nombre de la playa, sus topónimos “alternativos”, sus valores más destacados, su tipología categorizada en los niveles de Urbana, Semi-urbana y Aislada, y fotografías representativas.
Situando el cursor sobre un recinto municipal, accedemos a la capa de “municipios costeros de la provincia de A Coruña” y a una ficha con un enlace a la web municipal del concello al que pertenece la playa. Esta información sólo está disponible para los cuyas playas disponen del galardón.

La relación de playas galardonadas en 2018, se ha obtenido en el sitio de la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (ADEAC)  una asociación sin ánimo de lucro, cofundadora, junto con otras Organizaciones No Gubernamentales de cinco países europeos, en el año 1982 de la Foundation for Environmental Education (Fee), su rama nacional en España y la responsable del desarrollo de sus programas.

Para la geolocalización de las playas, se ha utilizado la “Guía de Playas” del MAGRAMA, y para las imágenes insertadas, se ha acudido a buscador de recursos de Turismo de Galicia y a las webs oficiales de los municipios galardonados.

Bandera Azul es un galardón anual y un sistema de certificación de la calidad ambiental desarrollado por la FEE desde 1987 que promueve y premia la participación en iniciativas ambientales voluntarias de las autoridades municipales, la población local, visitantes y agentes del sector del turismo.

El que una playa sea galardonada con la Bandera Azul, significa que cumple una serie de criterios relativos a la calidad de aguas de baño, limpieza de la playa, servicios sanitarios, seguridad y que el municipio ofrece información y desarrolla actividades de educación ambiental. La concesión de la Bandera Azul se realiza cada año y sólo es válida, en tanto se cumplan los criterios exigidos, de tal manera que si dejan de cumplirse, los responsables de la playa a nivel local están obligados a arriar la Bandera.

En la actualización del mapa con respecto al de “Las Playas Bandera Azul 2017 en la provincia de A Coruña”, se ha dado visibilidad al nombre de los arenales con ficha informativa. También se ha optado por mantener la información de todas las playas que, desde que se inició esta serie de mapas en 2016, han tenido distinción.
Se ha considerado oportuno utilizar un icono propio para diferenciar aquellas playas que de manera continuada (2016-2018) mantienen el galardón, y para el resto, se señala el año en el obtuvieron la “Bandera Azul”. Se informa de las playas que mantienen el distintivo que consiguieron en 2016 y 2017 (también pueden consultarse en Galicia, playas con Bandera Azul: las 45 playas con Bandera Azul 2016 en la provincia de A Coruña, o en los mapas Playas Bandera Azul 2016, provincia de A Coruña y “Galicia: Las Playas Bandera Azul 2017 en la provincia de A Coruña”.

Cada organización nacional miembro de la FEE, en España ADEAC, inspecciona en verano los emplazamientos con Bandera Azul. La Coordinación Internacional, a su vez, realiza visitas de control a una muestra de playas galardonadas.

Los criterios para obtener la Bandera Azul se agrupan en cuatro áreas fundamentales: Calidad de las aguas de baño, Información y educación ambiental, Gestión ambiental y Seguridad, servicios e instalaciones.

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Si deseas más información, hacernos llegar alguna sugerencia, observación o comentario, te agradecemos que contactes con I+desarrollo Local

José Ángel Sánchez López

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Limpieza de playas: el peligro de la estética

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La playa de Sada a finales de los años 60 del s.XX

Hace un par de días me he encontrado que, terminada la campaña estival, se estaba llevando a cabo la limpieza mecánica de un arenal urbano, el de Sada (A Coruña) en el que está previsto, desde hace más dos décadas, realizar una actuación de regeneración consistente, básicamente, en la aportación de arena.
Me llamó la atención la coincidencia de esos trabajos con la publicación de un artículo en el que se explica que para evitar la pérdida de arena en las playas de Dénia (Alicante) se estaba procediendo a crear diques de Posidonia – enlace a la noticia aquí -tras haber comprobado que esa actuación realizada en 2016 había permitido recuperar un 20% de superficie de playa seca.
La playa de Sada es desde hace décadas motivo de debate, social, político, científico y pseudocientífico. La cantidad de lodo que acumula, la pérdida de arena, la falta de calidad de las aguas, la desaparición de la actividad marisquera, la existencia de una de las mayores praderas de Zostera … son argumentos que se repiten periódicamente tratando de explicar la necesidad o no de regenerar dicho espacio.
No me planteo, en esta entrada, valorar el impacto negativo que hayan podido tener actuaciones sumamente agresivas con el medio como la ampliación del puerto deportivo, la extensión del dique de abrigo del puerto pesquero o la construcción de un magnífico paseo marítimo que se ha hecho ganándole el terreno al mar. Tampoco el impacto de la presión urbanística iniciada en los años 60 del siglo XX y que ha sido excesivamente intensa hasta hace bien pocos años. Tampoco, y daría mucho que hablar, la dinámica propia de un arenal que por suerte o por desgracia, se encuentra en donde está.
El análisis de estos aspectos y de otros, como la canalización y consecuente pérdida de capacidad de arrastre del río que desemboca en el arenal, los dejo para otra u otras entradas.
Lo que propongo es reflexionar sobre la necesidad y el impacto de recoger las arribazones de algas y plantas marinas de los arenales.
He recordado la existencia, entre las escasas publicaciones sobre el asunto, de una interesante “Guía de buenas prácticas para la gestión, recogida y tratamiento de las arribazones de algas y plantas marinas en las costas”, y de ella, he creído oportuno extractar brevemente unas ideas, puesto que sus 24 páginas son de fácil, amena y rápida lectura.
Una de las conclusiones a las que llegan los autores, es que la principal razón para la recogida de los arribazones en las playas urbanas es estética, debido a que el concepto natural de playa no se asocia a los arenales urbanos en los que la acción humana ha sido intensa.
La zona costera es un espacio recreativo y atractivo para el de uso público, pero como medio vivo, debe gestionarse atendiendo además de a las demandas del visitante, al mantenimiento de la biodiversidad, por eso es importante transmitir a los usuarios de los arenales que la acumulación de restos vegetales y algas en las playas es una parte del proceso natural de la dinámica costera y su extracción debiera limitarse únicamente a razones de salubridad o cuando supongan un claro perjuicio para los usuarios de las playas.
Las algas marinas y los restos vegetales constituyen un componente natural del ecosistema marino, por eso, mantener en su lugar las arribazones es, desde el punto de vista ecológico, la mejor opción.
Un dato: la extracción de 1000 m3 de arribazones implica la pérdida de entre 19 y 44 m3 de sedimentos, ¡de arena! y no tienen por qué pasar muchos años para que se produzca un “desequilibrio sustancial” en el balance de sedimentos del arenal.

 

 

 

¿Qué es una Ola de frío?

No existe una definición precisa del término “Ola de frío”, pero de manera general se utiliza cuando se habla de episodios de temperaturas anormalmente bajas, que se mantienen varios días y afectan a una parte importante de nuestra geografía.
Resulta que en invierno, lo normal es que haga frío y lo habitual es que las temperaturas sean bajas o muy bajas, por eso es importante, a la hora de hablar de “Ola de frío”, definir qué se entiende por “temperatura anormalmente baja”, cuál es ese umbral, subjetivo, a partir del que se establece esa anormalidad.
Está publicado un interesante estudio sobre las olas de frio en España desde 1975, que sigue un criterio homogéneo en su definición y elaboración. Ha sido elaborado por el Área de Climatología y Aplicaciones Operativas de AEMET y ha sido actualizado en octubre de 2016.
Define “Ola de frío” como “un episodio de al menos tres días consecutivos, en que como mínimo el 10% de las estaciones consideradas registran mínimas por debajo del percentil del 5% de su serie de temperaturas mínimas diarias de los meses de enero y febrero del periodo 1971-2000.“
El percentil establecido permite localizar los 89 (el 5% de los días) días más fríos registrados entre 1975 y 2000 para a partir de ahí definir como ‘temperatura umbral’ la mayor de esas 89 temperaturas mínimas registradas.
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Los registros pertenecen a 131 estaciones, que funcionan en la actualidad, que disponen de una serie suficientemente larga para poder calcular sus percentiles y que se distribuyen de manera uniforme sobre el territorio.
El límite para los valores ‘normales’ es distinto para cada estación seleccionada, lo que explica el autor en el siguiente ejemplo que transcribo:

En Molina de Aragón aproximadamente el 40% de los días invernales registran mínimas por debajo de -4 ºC y el 20% por debajo de -7 ºC. Por tanto, un día con una mínima de -7 ºC, será un día muy frío, pero no suficientemente frío como para ser considerado Ola de frío’ .
En Sevilla ‘aeropuerto’ la temperatura mínima absoluta registrada hasta la fecha es de -5,5 ºC, por lo que una mínima de -7 ºC sí podría formar parte de un episodio de ‘Ola de frío’. “

Atendiendo a su duración, extensión y temperaturas registradas, el estudio de AEMET, concluye que las tres “Olas de frío” más importantes, registradas en España desde 1975 fueron:

  • 1983 entre los días 8 y 18 de febrero, que afectó a 44 provincias, con una ‘temperatura mínima de la ola’ de -6,6 ºC y una ‘anomalía de la ola’ de -4,8 ºC
  • 1985, ente los días 4 y 17 de enero, 45 provincias afectadas, una ‘temperatura mínima de la ola’ de -7,2 ºC y una ‘anomalía de la ola’ de -5,5 ºC
  • 2001, los días 13 y 29 de diciembre, afecta a 32 provincias, con una ‘temperatura mínima de la ola’ de -8,4 ºC y una ‘anomalía de la ola’ de -5,0 ºC.

Con la misma metodología, pero con menos información (menos estaciones), entre 1944 y 1975 se habrían registrado 6 episodios de “Ola de frío”. Las más importantes en diciembre de 1944 y enero de 1945, la registrada entre el 2 y el 22 de febrero de 1956 y por último la que se extendió del 16 de diciembre de 1970 al 7 de enero de 1971.

Si quieres consultar la publicación de AEMET puedes hacerlo a través del siguiente enlace:
Olas de frío en España desde 1975 – Servicio de Banco Nacional de Datos Climatológicos – AEMET

En invierno, hace tiempo de invierno

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13 de enero de 2017 – 09:00 UTC – Masas de aire con isobaras y altura geopotencial a 500 hPa (Fuente: http://www.meteogalicia.gal)

Relacionar tiempo meteorológico con cambio climático es un ejercicio habitual que puede conducir a desvirtuar la labor que desde las más diversas instituciones y colectivos se viene realizando desde hace años para tratar de reducir el impacto de la actividad humana, del “progreso” en la variación global del clima de la Tierra.
Es por ello que, sintiéndome saturado de “información” sobre las causas de las olas de frío que invierno tras invierno y en la última década de manera “habitual” afectan a los distintos países del hemisferio norte, se me ocurrió acudir a un manual que, ya no en Climatología, sino en Geografía Descriptiva, tuvimos que trabajar en los tiempos de facultad: la Geografía General de España de la editorial Ariel, S.A. (dir. Terán, Solé y Vilá. – Barcelona, 1978, rev. 1986).
Se me ocurrió consultar el capítulo dedicado al Clima de la Península Ibérica, desarrollado por el geógrafo Antonio López Gómez, porque algo recordaba de que en el se hablaba de los distintos tipos de tiempo de la Península Ibérica.

Y después de leer el capítulo en cuestión, me ha parecido oportuno compartir opinión e información, simplemente porque me ha tranquilizado bastante el saber que el reputado geógrafo español ya fallecido, había sido capaz, sin los recursos técnicos de los que disponemos en la actualidad, de describir claramente y explicar sucintamente, algo que nos trae de cabeza cada vez que llega el invierno: que el tiempo puede ser frío y seco con cielos despejados, debido a situaciones anticiclónicas, que a veces se pueden producir nevadas generalizadas por capricho de un anticiclón noratlántico que canaliza aire de las altas latitudes hacia España; que a intervalos llueve, o que incluso se pueden dar situaciones de tiempo suave porque al también caprichoso anticiclón de Azores se le ocurrió desplazarse más allá de su posición habitual.

Por eso, cuando las olas de frío (“nunca antes vistas”) azotan el continente europeo, los catarros y las gripes se propagan por el territorio peninsular sin recato alguno, cuando en las ciudades se producen situaciones de estancamiento del aire que obligan a tomar medidas preventivas sobre la emisión de gases contaminantes, … creo interesante recordar lo que decía el geógrafo sobre las características y las causas del tiempo de invierno que año tras año y en los últimos años parece que “cada vez con más crudeza”, afecta a los habitantes de la Península Ibérica.

El autor, empieza por explicarnos que el tipo de tiempo, en cada región, viene determinado por la dinámica general atmosférica y por las modificaciones que a ésta le imponen, en superficie, el relieve y la posición, elementos que actúan de diferente manera a lo largo de todo el año.
La sucesión normal de tipos de tiempo explica las diferencias en los elementos del clima y lo define de una manera sintética y real. Dicho de otra manera: el clima, es la sucesión de tipos de tiempo y el tiempo está condicionado por una dinámica general de la atmósfera y por los factores locales.

LOS TIPOS DE TIEMPO DE INVIERNO EN LA PENÍNSULA IBÉRICA

  • TIEMPO SECO
    El tiempo seco de invierno, es uno de los tipos de tiempo que desde el punto de vista genético se pueden distinguir en la Península Ibérica.
    Es el tipo de tiempo normal del invierno peninsular, un tipo de tiempo complejo, que ocurre de manera discontinua en alternativa con el tiempo lluvioso (también de invierno) y cuyo origen está en las diferentes circunstancias anticiclónicas que afectan a la Península:
    A intervalos, sobre unos 15 días en enero, la península Ibérica está afectada por situaciones anticiclónicas que ocasionan un tipo de tiempo frío y seco, con cielos despejados.
    Sinópticamente se corresponden con cuñas en altura, a veces torcidas o en forma de “omega”, que ocasionan el bloqueo y la desviación más al norte del chorro y el frente polar y la llegada de aire polar continental del norte o nordeste en la vaguada adyacente, en zona de entrada del chorro y sin lluvias.
    Otra situación, menos frecuente, unos 2 días en enero, es la de alta ibérica, con aire frío y vientos divergentes.
    También puede actuar, sobre la península, un alta centro-europea, con viento seco y frío del nordeste, aunque a veces el frente polar sigue afectando al Cantábrico; en pocas ocasiones esa alta se une a la de Azores (que en general está lejos en su posición más meridional) por un collado, o hay una gran dorsal desde Rusia; por tanto apenas afecta el anticiclón siberiano.
    Durante unos 8 días de enero, puede darse una situación de alta oceánica en el Atlántico oriental, o bien hacia las Islas Británicas o en el mar Céltico. En esta situación se canaliza sobre España, aire frío y seco del nordeste, salvo que entre ese aire y el tropical se forme un frente secundario. Cuando el alta se halla al oeste de la Península puede llover en el Cantábrico por las colas de los frentes fríos que pasan al norte o por efecto orográfico, con viento del nordeste.
    En estas circunstancias anticiclónicas, con calma y fuerte irradiación nocturna, el aire frío se acumula en las capas bajas de la atmósfera y son frecuentes las inversiones térmicas en los llanos; se acusan más en los fondos de cuenca y en las montañas, por el descenso del aire frío a lo largo de las laderas. Las inversiones térmicas más intensas ocurren cuando sobreviene después en altura una advección cálida del sur. Si en el ambiente hay humedad o en los cursos de los ríos, el enfriamiento de las capas bajas del aire genera nieblas, sobre todo al amanecer ,que se acumulan en las hondonadas y generalmente despejan al avanzar el día.
    Con cielo limpio y frío intenso, tienen lugar heladas y la formación de escarcha.
    En esas circunstancias, con un viento muy ligero o en calma, los productos contaminadores del aire (humos, gases de chimeneas y automóviles, etc …) quedan en las capas bajas y ocasionan un ambiente sucio y nocivo en las grandes ciudades y zonas industriales.
  • OLAS DE FRÍO
    En su forma auténtica, se producen por un alta muy potente en Centroeuropa o más aún en Escandinavia combinada con una depresión en el Mediterráneo occidental (en altura una cresta muy acusada y vaguada profunda ambas inclinadas); entonces se desencadena una corriente poderosa de aire muy frío y muy seco del nordeste, con cielo despejado y heladas fortísimas. Afecta prácticamente a toda la Península.
  • TIEMPO SUAVE ANORMAL
    Cuando en el oeste hay en altura una cuña poco acusada, durante unos días se mueve hacia el norte el alta de Azores y lanza sobre la Península aire del oeste o sudeste, tibio y sin lluvias. Incluso puede aparecer un anticiclón ibérico o abarcando también el norte de África, con temperaturas relativamente elevadas, producido por una ancha cresta superior con la cual avanza desde el sur aire cálido africano. Si la situación se repite, el invierno es anormalmente benigno y seco.
  • NEVADAS GENERALES
    Las precipitaciones en forma de nive son habituales en invierno en las montañas altas, pero las nevadas generales, que afectan a extensas regiones, se producen en situaciones especiales. Un anticiclón noratlántico, alargado de norte a sur, determina un asalto directo de aire marítimo ártico o polar del norte, muy frío, húmedo e inestable con nevadas en grandes espacios, en ocasiones excepcionales.
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31 de diciembre de 1970 – Tiempo de nevadas Anticiclón en el Atlántico norte. Vaguada sobre la Península y entrada de aire marítimo muy frío. Precipitaciones generales, que son de nieve en el interior y en el norte. (Fuente: Geografía General de España, Ariel, 1986)

 

¿Qué es el cambio climático?

I+desarrollo Local - Sada Llueve 30032016

Se llama cambio climático a la variación global del clima de la Tierra debido a causas naturales y también a la acción del hombre. Se producen a muy diversas escalas de tiempo y sobre todos los parámetros climáticos: temperatura, precipitaciones, nubosidad, etc
El clima de la Tierra nunca ha sido estático; está sometido a variaciones en todas las escalas temporales, desde decenios a miles y millones de años. Entre las variaciones climáticas más destacables que se han producido a lo largo de la historia de la Tierra, figura el ciclo de unos 100.000 años, de períodos glaciares, seguido de períodos interglaciares.
En la actualidad existe un consenso científico, casi generalizado, en torno a la idea de que nuestro modo de producción y consumo energético está generando una alteración climática global, que provocará, a su vez, serios impactos tanto sobre la tierra como sobre los sistemas socioeconómicos.
El cambio climático no es un fenómeno sólo ambiental sino de profundas consecuencias económicas y sociales., por ello, aunque existen incertidumbres que no permiten cuantificar con la suficiente precisión los cambios del clima previstos, la información validada hasta ahora es suficiente para tomar medidas de forma inmediata, de acuerdo al denominado “principio de precaución”.

Más info: ¿Qué es el cambio climático y cómo nos afecta? (www.mapama.gob.es)

Espacio Natural de Interés Local (ENIL) – “Ribeiras do Mero-Barcés”

El ámbito del ENIL Ribeiras do Mero-Barcés (declarado provisionalmente como tal por la Consellería de Medioambiente y Ordenación do Territorio de la Xunta de Galicia según Orden de 20 de septiembre de 2016 DOG Num. 203 de 25/10/16), está constituido por el dominio público hidráulico y la zona de servidumbre de los ríos Mero, Barcés, Gobia, Rego de Fontao y Rego de Roufrío más algunos enclaves adyacentes definidos “suelo rústico de protección de espacios naturales”.

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ENIL – Ribeiras do Mero-Barcés

Este nuevo espacio protegido en el territorio de la Reserva de Biosfera Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo, es un espacio colindante y contíguo al ZEC Embalse de Abegondo-Cecebre (ES 1110004), un espacio natural protegido que forma parte de la Red Natura 2000 que cuenta con un PORN aprobado (Decreto 37/2014, de 27 de marzo, por el que se declaran zonas especiales de conservación los lugares de importancia comunitaria de Galicia y se aprueba el Plan director de la Red Natura 2000 de Galicia). 

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ZEC – Encoro de Abegondo-Cecebre

Posee un gran potencial ecológico contribuyendo a preservar diversos hábitats de interés comunitario como los bosques aluviales arbóreos y arborescentes de cursos generalmente altos y medios, dominados o codominados por alisos (Alnus glutionsa), fresnos de montaña (Fraxinus excelsior), abedules (Betula alba o B. pendula), avellanos (Corylus avellana) o álamos negros (Populus nigra), bosques riparios, prados de siega de baja altitud y bosquetes de robles, castaños, alisos y abedules situados en torno a los ríos.
Son hábitats que favorecen la conectividad ecológica, verdaderos corredores verdes que favorecen la conexión ecológica el territorio.
En la actualidad es una espacio de predominio de usos agrarios, ganaderos y forestales, congruentes con el régimen jurídico del suelo rústico de espacios naturales, y en el que podrán desarrollar actividades compatibles con la conservación de la naturaleza, las exigidas en el Reglamento del dominio público hidráulico y las establecidas en el PGOM para los terrenos clasificados como suelo rústico de protección de espacios naturales.
La zona de declaración no afecta a ningún monte vecinal en mano común ni catalogado como de utilidad pública.
Desde el punto de vista urbanístico, el PGOM de Abegondo delimita este espacio como como suelo rústico de protección de espacios naturales un régimen, que una vez aprobado el ENIL, figura incluido dentro de las categorías de espacios naturales protegidos del artículo 9 de la Ley 9/2001 y al que también será de aplicación el régimen del suelo rústico especial de protección de espacios naturales de acuerdo con el artículo 32.2.f) y 32.3 de la LOUG.

Te puede interesar: Sobre la declaración de Espacios Naturales de Interés Local en Galicia

Italia: 422 terremotos en 7 días en la región de los Apeninos Centrales

Terremotos Italia

La región de los Apeninos Centrales, según los datos del Centro Nazionali Terremoti del INGV de Italia, registró 422 movimientos sísmicos con una magnitud superior a 2 en la escala Ritcher entre el 19 y el 25 de agosto de 2016.
En el siguiente enlace se puede consultar el mapa con localización de los movimientos sísmicos registrados en los Apeninos Centrales entre el 19 y el 25 de agosto de 2016 de acuerdo con los datos registrados por el Centro Nacional de Terremotos de Italia.

La cadena de los Apeninos recorre la península italiana de N. a S. y se subdivide en tres grandes conjuntos: Apeninos Septentrionales, Centrales y Meridionales.
Los Apeninos centrales (umbros y abrucences) son un espacio donde dominan los modelados calizos. Forman un gran macizo compuesto por varios grupos de montañas separados entre sí por estrechos valles paralelos al Mar Adriático y  el Mar Tirreno.
Es un paisaje de macizos alpinos, los más altos de toda la cordillera, con nueve grupos de montañas que superan los 2000 m sobre el nivel del mar. En el macizo de Gran Sasso d’Italia se encuentra la montaña más alta de la cadena: el Corno Grande con 2912 m sobre el nivel del mar.
En sus grandes extensiones boscosas se encuentran especies de flora y fauna raras o excepcionales.
Los Abruzos cuenta con el título de “Región verde de Europa” debido a sus Parques nacionales entre los que está el “Parque nacional de los Abruzos”, el primero creado en Europa (1922). Cuenta con tres parques nacionales (Abruzos, Lacio y Molise; Parque nacional del Gran Sasso y Montes de la Laga y Parque nacional de la Majella), con el parque regional Regional Sirente Velino y 38 áreas protegidas entre los oasis, las reservas regionales y las reservas estatales.
El territorio garantiza la supervivencia del 75% de todas las especies animales europeas y en ella se encuentran algunas especies de flora y fauna excepcionales como el chorlito carambolo zancudo, el águila real, la gamuza Abrucés, el lobo de los apeninos y el oso pardo de los Apeninos. En Abruzos también se encuentra el Calderone el glaciar más meridional de Europa.
La densidad de población,123 hab/km2, está muy por debajo de la media nacional.
La población se concentra en pequeños pueblos, y la ausencia de grandes ciudades es casi absoluta.Segun el Instituto Italiano de Estadística, Accumoli cuenta con 667 habitantes y Amatrice con 2.646.
Tradicionalmente la economía de la región se basaba en la agricultura y la ganadería (lanar y vacuno), minifundista, que se ha modernizado ofreciendo productos de calidad. También en las últimas décadas del siglo XX se produjo un proceso de desarrollo del sector secundario y terciario apoyado en la pequeña y mediana industria y en los servicios fundamentalmente turísticos orientados al turista nacional, con una oferta de turismo de montaña, actividades en la naturaleza, ocio, excursiones, observación de aves o deporte.

José Ángel Sánchez López