Galicia, playas con Bandera Azul: las 45 playas con Bandera Azul 2016 en la provincia de A Coruña

Mapa Playas
En el mapa “Galicia: Playas de Bandera Azul 2016 – Provincia de A Coruña”, se identifican las 45 playas galardonadas con el distintivo de Bandera Azul en la provincia de A Coruña en el año 2016.

Es un sencillo mapa interactivo, creado por I+desarrollo Local utilizando la herramienta de Google My Maps, que nos ofrece información sobre cada una de las 45 playas Bandera Azul de la provincia coruñesa.
Pinchando en el icono “Bandera Azul” obtendremos información de la capa sobre las características de cada arenal a través de una ficha muy sencilla en la que se incorpora el nombre “principal” por el que se conoce la playa y sus topónimos “alternativos”, los valores más destacados de la misma, su “subtipo” categorizado en los niveles de Urbana, Semiurbana y Aislada y un mínimo de dos fotografías representativas.
Si situamos el cursor sobre el recinto municipal accederemos, en la capa Municipios Costeros de la provincia de A Coruña, accederemos a un enlace con la web municipal que corresponda al municipio en el que se ubica la playa.
Mapa Playas
La relación de playas, ha sido obtenida a través del sitio de la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (ADEAC)  una asociación sin ánimo de lucro, cofundadora en el año 1982 de la Foundation for Environmental Education (Fee), junto con otras Organizaciones No Gubernamentales de cinco países europeos. Constituye su rama nacional en España y es la responsable del desarrollo de sus programas.
Para la geolocalización de las playas, se ha utilizado la “Guía de Playas” del MAGRAMA, y para las imágenes insertadas, se ha acudido a buscador de recursos de Turgalicia y a las webs oficiales de los municipios galardonados.
Bandera Azul es un galardón anual y un sistema de certificación de la calidad ambiental desarrollado por la FEE desde 1987 que promueve y premia la participación en iniciativas ambientales voluntarias de las autoridades municipales, la población local y visitante y los agentes del sector del turismo.
Cuando una playa es galardonada con la Bandera Azul, significa que cumple una serie de criterios relativos a la calidad de aguas de baño, limpieza de la playa, servicios sanitarios, seguridad y que el municipio ofrece información y desarrolla actividades de educación ambiental.
La concesión de la Bandera Azul se realiza cada año y sólo es válida, en tanto se cumplan los criterios exigidos. Si éstos dejan de cumplirse, los responsables de la playa a nivel local están obligados a arriar la Bandera.
Cada organización nacional miembro de la FEE, en España ADEAC, inspecciona en verano los emplazamientos con Bandera Azul. La Coordinación Internacional, a su vez, realiza visitas de control a una muestra de playas galardonadas.
Los criterios para obtener la Bandera Azul se agrupan en cuatro áreas fundamentales:
Calidad de las aguas de baño, Información y educación ambiental, Gestión ambiental y Seguridad, servicios e instalaciones.

Si deseas más información, hacernos llegar alguna sugerencia, observación o comentario, no dudes en contactar con I+desarrollo Local

José Ángel Sánchez López

Kastrup Søbad, en el Norte

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Imagen obtenida en: http://en.white.se/projects/kastrup-sea-bath/

Tras asistir a una interesante jornada realizada en el CEIDA Santa Cruz sobre “Actuacións no litoral da Reserva de Biosfera Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo”, y mientras disfruto de un café de sobremesa revisando las cuentas de RR.SS., me sorprende, una vez, más la inmediatez de la comunicación global e instantánea en la que, aunque tú no lo pidas -al menos de manera consciente-, el “sistema” te acerca información sobre temas de interés.
En esta ocasión, y quiero pensar que sin ningún tipo de filtro selectivo de temas de mi interés, una cuenta de turismo de una ciudad nórdica en Instagram me invita a disfrutar de una fotografía de Kastrup Søbad, lugar del que -sinceramente- en mi vida había oído hablar.

La curiosidad es la curiosidad, y empecé a buscar más información sobre el sitio a través de esa potente herramienta de bolsillo, que nos permite compartir y saber lo que hacemos y lo que se hace por el mundo adelante.
Así, descubrí que al S. de Copenhague, a casi 3.000 kmts de donde vivo existe un municipio llamado Tårnby y que allí es donde está el Kastrup Søbad, una obra diseñada por el quipo formado por Fredrik Pettersson y Göran Wihl en el marco de un proyecto colaborativo denominado White .

Kastrup Søbad consiste en un paseo de madera de algo más de 100 mts que nos conduce al centro de una plataforma casi circular (de unos 5 mts de ancho y 75 de perímetro) desde la que se desarrollan, tanto verticalmente como horizontalmente, otras pequeñas plataformas desde las que se puede disfrutar del baño, del mar, del sol…
Elevada sobre sobre el mar sobre pilotes de madera hasta una profundidad de baño de 5 mts, la estructura se configura como una especie de “luna” cuyo interior se protege de los vientos dominantes por una “cortina” de madera al tiempo que se abre hacia el paisaje de la playa y de la ciudad desde la que se accede.

En diferentes reseñas se habla de su accesibilidad, funcionalidad, seguridad y se evidencia su acceso público y también se indica que recibió en 2006 una Mención Honorífica del AR Emerging Architecture Awards y que en 2007 fue nominada al Premio Mies van der Rohe.

Cortoplacismo

Pero el porqué de esta entrada, no es la magnífica obra danesa, es lo debatido en las jornadas del Ceida en las que se desarrollaron varias ponencias centradas en las actuaciones en una parte del litoral del Golfo Ártabro.
Por una parte se habló del proyecto de regeneración ambiental de la Ría de O Burgo (que se encuentra a día de hoy fase de exposición) y por otra del proyecto de regeneración ambiental de la playa urbana de Sada (ya en fase de licitación), y es por este último caso y animado por la reflexión que hizo el moderador de la mesa de debate al final de la jornada (el Catedrático de Geografía de la USC y miembro del Comité Científico de la R.B. MCeTM A. Precedo Ledo) por lo que me ha parecido interesante compartir esta experiencia danesa a través de esta entrada.
Preguntaba el geógrafo si se había valorado correctamente la oportunidad, necesidad, y las consecuencias de la actuación que se iba a realizar; si realmente la inversión que se iba a hacer sería la solución a unos problemas socioéconómicos (yo creo que estructurales) que la opinión pública ha asociado a la situación ambiental de la playa de Sada.

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Sada

Y es que la cuestión de fondo es que en asuntos de desarrollo local, y en este caso en la regeneración de un arenal urbano, la solución no es replicar ni trasladar soluciones que se mostraron “exitosas” en otras zonas. La correcta interpretación del territorio, de sus procesos, el análisis de sus particularidades, de sus potencialidades, de sus valores patrimoniales, nos ayudará a dar con la mejor solución al problema.

Sin embargo, lamentablemente, las “soluciones ”cortoplacistas” son las que triunfan en este Sur en el que algunos, con envidia, seguimos mirando hacia el Norte.


José Ángel Sánchez López

¿Porqué el decrecimiento turístico?

Turismo masivo pinacoteca

Hace más de una década que investigadores y profesionales del turismo han puesto en evidencia la necesidad de apostar por un decrecimiento de la presión turística en determinados espacios afirmando que centrar el éxito de la actividad turística en el número de visitantes conduciría, y de hecho ha conducido, al desprestigio y decaimiento de la propia actividad.
En muchos de nuestros pueblos Fiestas declaradas de interés turístico, han perdido su “interés” y se han convertido en un homenaje al desmadre, al consumo compulsivo de alcohol y a las batallas campales, y eso hasta el momento se ve como un fenómeno irreversible a pesar del esfuerzo de los promotores y responsables que cuando han visto los efectos nefastos de la masificación, han apostado por limitar la participación apostando por la recuperación de “la esencia y la tradición” (un ejemplo aparece en el siguiente artículo titulado
 “El alcohol desvirtúa la fiesta de Os Caneiros en Betanzos”)

Apostar por el crecimiento sostenible en la actividad turística, por el control racional de la oferta, parece un planteamiento lógico, un planteamiento que es aceptado como necesidad cuando se refiere a monumentos materiales y espacios sensibles desde el punto de vista ambiental (la limitación a las visitas en las cuevas de Altamira podría servir de ejemplo del hecho socialmente aceptado).

En el artículo de El País-CC.AA titulado “El decrecimiento del turismo entra en la agenda política de Barcelona” se informa de la incorporación del concepto de decrecimiento al debate participativo previo a la definición de una nueva estrategia turística para Barcelona, con la intención de acabar con “la enorme presión que los turistas ejercen sobre las zonas más visitadas de la ciudad, lo que altera el ecosistema económico del entorno y empeora la calidad del espacio público”.
Tal vez, la iniciativa anunciada hace unos días por la Xunta de Galicia para la
 regular los alquileres turísticos de temporada vaya también en el sentido de apostar por el decrecimiento o expresándolo de manera más políticamente correcta por el crecimiento controlado de la oferta turística espontánea.
A través de este enlace se puede acceder al DECRETO 12/2017, de 26 de enero, por el que se establece la ordenación de apartamentos turísticos, viviendas turísticas y viviendas de uso turístico en la Comunidad Autónoma de Galicia.

En el citado artículo del El País, el profesor de la Facultad de Geografía e Historia de la UB, Xavier Font, afirma que “cuando se habla de temporadas turísticas la gente lo que valora como positivo es el crecimiento de visitantes … otras cifras como la ocupación o su calidad, que no tienen necesaria relación con la cantidad de turistas, son también muy importantes”.
En un sentido parecido, Jordi Ficapal, director del Observatorio de Turismo Responsable de la Facultad de Turismo de la URL, dice que “el decrecimiento es un gran tabú para el sector turístico. Crea un gran nerviosismo entre quienes trabajan desde la lógica del mercado y han basado el sector en el crecimiento continuado de visitantes”.

El debate está abierto, y creo que no solo para la ciudad de Barcelona.
Estamos ante una invitación a la reflexión, a plantearse si se debe trasladar la propuesta del decrecimiento a todos los eventos y todos los destinos turísticos, a definir qué tipo de turismo queremos.

 

José Ángel Sánchez López

Deporte turismo y fragilidad del medio

Aunque el desarrollo de cualquier tipo de práctica deportiva debe contar con una planificación que evite impactos ambientales negativos, esta planificación debe extremarse cuando la actividad se desarrolle en espacios “frágiles” o de especial interés desde el punto de vista medioambiental.

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Fuente: “Guía de buenas prácticas ambientales para eventos deportivos”

 

Organizadores, participantes y espectadores deben extremar las precauciones. Unos en la planificación y la gestión, otros en el comportamiento y respeto al entorno en el que se va a desarrollar el evento.

En el caso de España, se recomienda – como criterio general – no organizar eventos deportivos en espacios protegidos, pero la realidad es que se organizan, y cada día – o al menos esa es mi sensación – se “apuesta” por utilizar “marcos incomparables” para la realización de eventos deportivos masivos que ofrecen aventura, naturaleza, solidaridad o simplemente emoción, y todo ello es aderezado con el bondadoso objetivo de promocionar la actividad económica y turística.

Pero además de la autorización administrativa pertinente (estatal, autonómica, municipal o sectorial), de la autorización del propietario (en el caso de que se ocupen terrenos privados), deben tenerse en cuenta cuestiones de respeto al medio como por ejemplo que la fecha del evento no coincida con períodos de reproducción de la fauna o que el ruído generado no perjudique su actividad normal.

Las instalaciones que se realizan son normalmente complementarias, deben ser respetuosas con el medio en el que se instalan; los promotores deben garantizar la reposición del estado natural de los terrenos una vez finalizado el evento (existen seguros de responsabilidad civil que cubren estos riesgos) y procurar la polivalencia de los recorridos, por ejemplo definiéndolos por pistas forestales lo que disminuye de manera importante el impacto sobre el medio en eventos como caminatas, carreras de trail, marcha nórdica, etc, sobre todo cuando el número de participantes puede llegar a ser elevado.

Por último, se debe atender a la concienciación de participantes y público para evitar por ejemplo dejar residuos a lo largo del recorrido. Los organizadores deben procurar que una vez finalizada la prueba no queden restos de elementos extraños al medio.

 

José Ángel Sánchez López

Enlaces relacionados:
“Guía de buenas prácticas ambientales para eventos deportivos.”

“Sensibilidad” ambiental y turismo de naturaleza

La fragilidad de los espacios naturales hace que su explotación turística deba realizarse previniendo al máximo el impacto que las visitas puedan tener sobre las mismas, por eso, antes de promover el aprovechamiento turístico de espacios de interés natural debe contarse con un plan de gestión del mismo, un plan en el que se reflexione sobre la responsabilidad que el ciudadano y las instituciones están dispuestos o tienen capacidad de asumir para que el proyecto sea sostenible desde el punto de vista medioambiental, social, económico y financiero.
Quien pretenda erigirse en gestor de este tipo de iniciativas, debe trasladar al público objetivo la necesidad de garantizar la sostenibilidad del recurso que se pretende explotar, debe proteger e incrementar las oportunidades de futuro para hacer verdaderamente sostenible ese producto.
Y esto es porque aunque al turista de naturaleza se le supone una sensibilidad, un comportamiento y una actitud conservacionista del medio, en muchos casos no es así, por eso se debe incentivar que en el destino turístico sostenible cada visitante de hoy se sienta corresponsable de que el de mañana disfrute también de una experiencia positiva, única e inolvidable.
Campañas de difusión para dar a conocer espacios protegidos, hechas con la mejor de las intenciones, pueden terminar siendo nefastas para el futuro de los mismos.

Hace unos días asistía a una charla sobre la gestión de pequeños humedales urbanos en la que se plantearon, además de cuestiones importantes a tener en cuenta a la hora de diseñar proyectos de gestión de espacios de interés natural, otras que muchas veces se “dejan pasar” cuando lo que toca es hacer la presentación pública de intenciones políticas sobre este tipo de actuaciones.
Mientras atendía a la charla, a las preguntas y a los comentarios de la sesión recordé un artículo publicado el pasado mes de septiembre en el diario El País en el que se narraba que una “inesperada avalancha de turistas” había puesto en peligro el anidamiento de tortugas olivaceas en las playas de Costa Rica.
Aunque la temporada de anidamiento de estos reptiles coincide con la época de lluvias, este año las condiciones meteorológicas (en el artículo se asocian al fenómeno de El Niño) fueron más “favorables” para el desembarco de turistas que para el desove de los reptiles.
Los turistas, en avalancha, decidieron “disfrutar” de un magnífico espectáculo natural y convirtieron el arenal en un improvisado parque temático, no dudaron en hacerse selfies con los reptiles, montar a los niños sobre los gigantescos caparazones y, en definitiva, molestar, posiblemente sin intención, a los tranquilos animales que ocupaban su espacio natural.
Muchas de las tortugas se volvieron al mar sin haber completado esta parte de su proceso reproductivo.
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La charla a la que aludía antes, fue impartida por Alberto Luengo, técnico de las marismas de Txingudi, quien hizo una amplia exposición sobre el proceso de recuperación iniciada con el proyecto del Parque de Plaiaundi de un área de marismas altamente degrada desde el punto de vista medioambiental.
El marco vasco, servía de paradigma a seguir en el proceso de “puesta en valor” de las Brañas de Sada, un humedal urbano de poco más de 24 Ha situado en una zona de elevada presión urbanística en el segundo cinturón urbano de la ciudad de A Coruña.
El proyecto irunés, iniciado en los últimos años del s.XX, continúa desarrollándose en la actualidad y en algo más de 15 años de ejecución ha absorbido una ingente inversión de trabajo, tiempo, recursos e ilusión.
En 2011, se habían invertido algo más de 4 millones de Euros en obras de restauración ambiental, de los cuales 925.000 € fueron financiados a través del Programa LIFE.
La inversión, desde mi modesto y sincero punto de vista, ha valido la pena. Se ha conseguido que en un espacio extremadamente degradado desde el punto de vista medioambiental, con una presión urbana e industrial altísima, recuperase tal vez no su estado originario pero sí un hábitat similar al original. Zonas de marismas, lagunas, alisedos, prados e islas forman en la actualidad un entomo en el que se desarrollan gran diversidad de hábitats representativos del estuario del Bidasoa y que sirven de importante refugio de aves migratorias, anfibios y peces.
La Bahía de Txingudi, que baña los municipios de Hendaia, Irún y Hondarribia, en la desembocadura del río Bidasoa está enormemente afectada por el “desarrollo”. Importantes vías de comunicación y elementos infraestructurales vinculados a ellas, desnaturalizan el territorio. La N-I, la A-8, diferentes líneas de ferrocarril, un aeropuerto (el de San Sebastián), intercambiadores de mercancías, puertos secos… ejercen una fortísima presión sobre un espacio frágil pero de enorme interés medioambiental. 

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En 2013, el humedal recuperado había contabilizado 50.000 visitas y por el centro de interpretación habían pasado 17.000 personas.
El éxito de la actuación -según dijo el ponente- fue debido, en gran medida, al voluntarismo y a la adecuada receptividad por parte de la ciudadanía del proyecto, a la acogida positiva por parte de los medios de comunicación y seguramente también a la aportación constructiva, plasmada en compromiso por el medio, de los diferentes grupos políticos y entidades que supieron entender el proyecto como una oportunidad de desarrollo.
Tanto desde el punto de vista medioambiental como social el proyecto ha funcionado.
Pero el éxito en cuestiones ambientales puede ser efímero si no se actúa con la objetividad y perspectiva necesaria.
La aceptación por parte de los ciudadanos es tal, que los gestores se han tenido que plantear controlar y limitar las visitas a un espacio que goza en la actualidad de la máxima protección desde el punto de vista medioambiental y ello simplemente para que pueda continuar un proyecto cuyo recorrido va más allá del ciclo de vida humano.

José Ángel Sánchez López

Enlaces de interés:
Imágenes:
(1)  http://goo.gl/tSe6Wb
(2) www.ingurumena.ejgv.euskadi.net

Centro de Interpretación Txingudi: http://goo.gl/vP5mGC
“La oleada de turistas que impidió anidar a las tortugas” (El País 23/09/2015): http://goo.gl/zJI1EY

 

Paisaje + TICs = Interpretación del entorno

Interesante artículo en el que el autor aporta algunas pautas generales de como planificar una ruta, fomentando la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación como vía para mejorar la experiencia del visitante con el entorno.

Recorrer un territorio a través de rutas paisajísticas es una práctica cada vez más común en muchos lugares, pero también es frecuente encontramos con rutas mal diseñadas que no permiten disfrutar del paisaje y en casos extremos desvirtuar el sentido del lugar.

Planificar una ruta es un tema complejo, deben seguirse algunas pautas generales y aprovecgar la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) para mejorar la experiencia del visitante con el entorno, para conseguir que se establezcan las conexiones emocionales, intelectuales o físicas entre el espectador y el recurso que está siendo interpretado.

Al diseñar una ruta se deben definir los objetivos que se pretende alcanzar y analizar las necesidades y oportunidades interpretativas del lugar.

José Ángel Sánchez López

Origen: Paisaje + TICs = Interpretación del entorno

Sobre la declaración de Espacios Naturales de Interés Local en Galicia

Los espacios naturales de interés local (ENIL) serán declarados por petición de los ayuntamientos y previo informe de la Consellería de Política Territorial, Obras Públicas y Vivienda, la Consellería de Medio Ambiente podrá declarar como espacios naturales de interés local aquellos espacios integrados en el término municipal, que por sus singularidades sean merecedores de algún tipo de protección de sus valores naturales. (Ley 9/2001, de 21 de agosto, de conservación de la naturaleza) Leer más “Sobre la declaración de Espacios Naturales de Interés Local en Galicia”

El paisaje como recurso turístico local

El paisaje como recurso turístico de un territorio debe entenderse como la consecuencia de la interacción de elementos naturales y de la acción humana. Podemos definir múltiples paisajes pero todos ellos se agruparían en dos grandes tipos: paisajes naturales y paisajes humanizados. Leer más “El paisaje como recurso turístico local”

Los recursos turísticos desde una perspectiva local

Si tenemos en cuenta que lo fundamental para considerar “algo” como recurso es que haya una valoración humana que lo valore como tal, estaremos definiendo el recurso turístico como un concepto sociocultural en el que tiene una destacada importancia la subjetividad humana. Leer más “Los recursos turísticos desde una perspectiva local”